Biocombustibles: nueva etapa para la inversión y el desarrollo agroindustrial

El proyecto legislativo que ya tiene media sanción del Senado de la Nación y espera pronunciamiento de la Diputados, plantea un nuevo horizonte para la agroindustria argentina. Su principal innovación es la transición desde el actual sistema de cupos de abastecimiento por empresa y precios estableci

El proyecto legislativo que ya tiene media sanción del Senado de la Nación y espera pronunciamiento de la Diputados, plantea un nuevo horizonte para la agroindustria argentina. Su principal innovación es la transición desde el actual sistema de cupos de abastecimiento por empresa y precios establecidos por el Estado hacia un régimen de mayor competencia para cumplir con las mezclas obligatorias y de libre comercialización por encima de ellas.
La perspectiva de este nuevo marco regulatorio dinamiza a la industria azucarera, que ya tiene inversiones en curso para la ampliación y optimización en cuatro de sus destilerías.
La experiencia de los últimos quince años demuestra la capacidad de respuesta del sector frente a políticas que ofrecen un horizonte de desarrollo. Desde que la mezcla con naftas comenzó en 2010, la producción de bioetanol se multiplicó seis veces, pasó de 200.000 a 1.200.000 metros cúbicos en 2025, resultado de cuantiosas inversiones traducidas en 13 destilerías que lo producen a partir de caña de azúcar y 6 a base de maíz; las primeras en Tucumán, Salta y Jujuy; las segundas en Córdoba, Santa Fe y San Luis. Inversiones de raigambre federal.
La producción de bioetanol se multiplicó seis veces, pasó de 200.000 a 1.200.000 metros cúbicos en 2025
Durante este periodo, el sector azucarero incrementó un 50% la superficie cultivada con caña de azúcar y más que duplicó sus exportaciones. Indicadores de una transformación productiva que contribuyó a generar actividad económica, empleo e inversiones en provincias alejadas de los principales centros de consumo del país.
Estos son resultados de la Ley 26.093 que dispuso el uso obligatorio de los biocombustibles, decisión que se inscribe en una tendencia internacional, ya que otros 65 países del mundo han incorporado mandato de mezclas de combustibles renovables como parte de sus políticas energéticas.
Su producción y uso permitió sustituir la importación de naftas por 5.700 millones de dólares en los últimos nueve años; solo en 2025 el ahorro de divisas fue de 652 millones de dólares. Dado que la Argentina todavía necesita importar determinados volúmenes de combustibles, una mayor participación del bioetanol contribuirá a reducir esa dependencia y mejorar la balanza comercial.
Desde el punto de vista técnico, el bioetanol también aporta el octanaje necesario para que las naftas alcancen las especificaciones de calidad vigentes, con gran conveniencia económica y ambiental frente a otros aditivos alternativos.
Desde el punto de vista técnico, el bioetanol también aporta el octanaje necesario para que las naftas alcancen las especificaciones de calidad vigentes
La nueva legislación también habilita nuevas posibilidades que ofrece la industria automotriz, como son los vehículos híbridos, flex-fuel y eléctricos, ampliamente difundidos en mercados como Brasil, que permiten utilizar distintas proporciones de bioetanol y nafta, ampliando las opciones para los consumidores.
Por estas razones, la sanción de esta iniciativa será la oportunidad para proyectar otros quince años de desarrollo de los biocombustibles. Un sistema que combina mezclas obligatorias crecientes, mecanismos competitivos de abastecimiento y libertad de comercialización por encima de los porcentajes exigidos, favorece nuevas inversiones, contratos de largo plazo, innovaciones tecnológicas y el desarrollo de nuevos mercados.
La Argentina cuenta con recursos naturales, capacidad industrial, tecnologías probadas y productores e industriales que han demostrado su disposición a invertir. El desafío consiste en ofrecer condiciones de previsibilidad que permitan desplegar ese potencial.
El desarrollo del país requiere aprovechar integralmente sus capacidades productivas, sin contraponer actividades ni resignarse a exportar únicamente materias primas. Los biocombustibles ofrecen una oportunidad concreta para transformar producción agroindustrial en energía, inversiones, empleo y desarrollo regional. La nueva ley es un paso importante en esa dirección.
El autor es presidente del Centro Azucarero Argentino


